El impar escritor chileno Miguel Serrano no fue sólo un pensador metafísico, enfundado en el hitlerismo esotérico, fue ante todo un analista geopolítico de vanguardia, un diplomático de carrera (Embajador chileno en la India, la ex Yugoslavia y Austria entre 1953-1970), entendido y estudioso de las antiguas civilizaciones, con un marcado interés por la Patagonia y la Antártida (el "Último Reducto"), como también por los puntos geo-esotéricos del planeta, que conectan con la tradición aria e hiperbórea (Europa, los Himalaya, la India). Su humanismo tradicionalista y acerbo de periodista le facilitó acercamiento hacia algunos de los intelectos más encumbrados del siglo XX como fueron Herman Hesse, Indira Gandhi, Carl Jung o el Dalay Lama, junto con miembros remanentes de las SS y antiguas órdenes de caballería, quienes le habrían revelado datos clasificados de acceso restringido.
Trascendiendo la caricatura del neonazi recalcitrante y la estridencia pública con la que cierta intelectualidad liberal-progresista suele reducir su figura, Miguel Serrano merece ser releído desde su biografía y bibliografía como un polímata de una erudición hermética excepcional. Su obra representa una síntesis ontológica que converge la alta diplomacia con el esoterismo indostánico y un esteticismo literario disruptivo. Serrano no sólo fue un místico en constante peregrinaje por los límenes de la realidad objetiva, fue también un diplomático de carrera que aplicó una lente sagrada a la realpolitik de una geopolítica transicional entre el periodo de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría e incluso logró ver más allá.
La Patagonia y la Antártida: Geopolítica del Refugio
Para Serrano, Chile no era sólo un Estado sudamericano más sobre el mapa, sino el garante soberano del "Ultimo Reducto" que constituyen la Patagonia y la Antártida, el axis mundi de los magos selknam, centro espiritual del hemisferio sur y puerta de entrada al Olimpo de los Dioses (teoría de la Tierra Hueca) donde las fuerzas del Sol Negro (venerada por las SS) desatarán la batalla final contra las huestes del Demiurgo. Serrano consideraba también que los viryas (semidioses) resistirían allí la decadencia del mundo material/racionalista. En este sentido, los súrdicos (los hombres del sur, herederos del mito hiperbóreo) están llamados a protagonizar el retorno de los dioses y la restauración de la Edad de Oro a través del combate espiritual y existencial contra el Kali Yuga.
Lo anterior describe el barniz mitológico que recubre del pensamiento político de Miguel Serrano, cuyo interés por la Antártida, sus hielos eternos y los canales australes no fue simplemente un sesgo nacionalista o romántico, sino una visión estratégica de lo que hoy llamaríamos geopolítica de los espacios vacíos. Serrano, uno de los más acérrimos denunciantes del Plan Andinia, comprendió prematuramente que el eje del poder global se desplazaría hacia el Cono Sur ante la erosión sistemática del Hemisferio Norte, fenómeno que hoy presenciamos.
De esta manera, el determinismo geográfico de Serrano converge con la teoría del Heartland, desarrollada por intelectuales como Karl Haushofer y Halford Mackinder. El diplomático chileno identificó (o adelantó) en el extremo austral al verdadero "pivote de la historia" (región estratégica del planeta cuyo control facilitará el dominio mundial) desplazando su centralidad desde Eurasia hacia el eje trans-antártico, donde -en sus propias palabras- la soberanía nacional de Chile debe llevar a cabo una misión urgente de repoblamiento con el fin de evitar el establecimiento de un Imperio Sionista.
Diplomacia de Alto Nivel y "Soft Power" Metafísico
Serrano, hijo de la aristocracia chilena y figura central de la Generación del 38 -uno de los movimientos intelectuales y artísticos más importantes del país- militó durante su juventud en el Partido Comunista, siendo la Matanza del Seguro Obrero (05/09/1938), el hecho coyuntural que lo acercó a la ideología nazi (o nazista en términos locales), dado que en ella perdieron la vida jóvenes idealistas cercanos suyos. Desarrolló en adelante un desprecio absoluto por la democracia liberal y el orden burgués, encarnado por entonces en la figura del Presidente Arturo Alessandri Palma (quien ordenó "matarlos a todos"). El movimiento Nacional Socialista de Chile (liderado por Jorge González von Marées) tenía un fuerte componente de justicia social, solidaridad con los trabajadores, anti-liberalismo y soberanía nacional que atrajo a múltiples intelectuales que como Serrano creían en un Chile más equitativo. La matanza selló su lealtad emocional por la causa hasta el final de sus días.
Pese a que su conversión al nacionalsocialismo, trascendió lo netamente pragmático e ideológico, reflejando inclusive una devoción espiritual férrea, jamás dejó de practicar aquello que en sus propias palabras era "la religión de la amistad", un vínculo sagrado mucho más cercano a la philia aristotélica que a las relaciones superficialies y utilititarias de la actualidad. Esta visión explica directamente al Serrano diplomático, quien ejerció aquel servicio para el país desde la segunda administración de Ibañez del Campo hasta el gobierno de Frei Montalva.
Aquel fue el eje de la diplomacia de alto nivel y el soft power metafísico que desarrolló más tarde en el extranjero conectando emocionalmente con figuras clave de la política, la literatura, el cine y las artes de comienzos y mediados del siglo XX como fueron el célebre escritor austriaco Herman Hesse (autor de obras de gran simbolismo gnóstico: Demian, El Lobo Estepario, Siddharta...), Indira Ghandi (primera mujer en gobernar la India, transformó al país asiático en una potencia regional mediante la soberanía nuclear y la modernización agrícola), Carl Jung (padre de la psicología analítica, que exploró el inconsciente colectivo y los arquetipos), el Dalái Lama (líder espiritual tibetano, premio Nóbel de la Paz) o Jennifer Jones (estrella del cine clásico), entre otros.
La Guerra del Golfo como Puesta en Escena del NOM
En una de sus múltiples entrevistas, el escritor chileno recordó que en pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial fue informado por su tío, el poeta creacionista Vicente Huidobro, de que las potencias del Eje sucumbirían ante el conflicto. Serrano tomó esas palabras como la revelación de una agenda oculta, ligada al sionismo internacional, dado que Huidobro era un masón de alto grado.
Existe la idea no descabellada de que los conflictos globales y sus desenlaces "se diseñan" y no simplemente se sortean, siendo el resultado final la síntesis de un "choque de agendas". A la inversa de Huidobro, Serrano estaba del lado del Eje y en particular de la Alemania Nazi y habría tenido sus propios contactos e informantes secretos asociados a la Sicherheitsdienst hasta muy posterior la gran guerra, lo cual comenta en su breve obra Nacional Socialismo: única solución para los pueblos de América del Sur, libro que de paso desnuda el derrotero reformista y entreguista del Régimen de Pinochet: "Valiendose de la doctrina judía de la Escuela de Chicago, de Friedman, el Estado ha sido debilitado y su concepto destruido hasta hacerlo inoperante".
Entrevista de Patricio Bañados ("El Mirador", 1991)
Revelación o lucubración, lo cierto es que Miguel Serrano fue uno de los primeros intelectuales en visionar que la Guerra del Golfo (1990-1991) tenía un componente extraño y que después de ella nada sería igual, que la desinformación en torno a esta guerra fue tan extrema que hizo posible pensar que no hubo tal sino más bien una puesta en escena para mostrar al mundo en qué dirección nos dirigíamos: la imposición de un Nuevo Orden Mundial. Esto lo declaró literalmente Serrano en una breve entrevista dada en 1991 al extinto periodista Patricio Bañados para su mítico programa de investigación alternativa: "El Mirador", coronando con la frase "vivimos una época de ciencia ficción".
Indudablemente, los hechos posteriores le dieron la razón, a partir de la Guerra del Golfo ingresamos de lleno al orden unipolar liderado por Estados Unidos tras la caída y desmantelamiento de la Unión Soviética. La tesis de Miguel Serrano converge totalmente con la crítica a la hiperrealidad y el simulacro desarrollada por el filósofo posmoderno Jean Baudrillard (autor de La Guerra del Golfo no ha tenido lugar), en la entrevista referida Serrano habla también de la desaparición de los países y su reemplazo por "centros de poder" lo cual empalma perfectamente con la percepción de Baudrillard sobre estados que perderán progresivamente su soberanía para ser víctimas de una operación política global destinada a reintegrar los elementos disidentes dentro de la homogeneidad del mercado y el dogma democrático.
Esoterismo y Tecnología
Finalmente, aquello que llamamos "guerra híbrida" o de cuarta generación (tan en boga en el actual conflicto de Israel/EE.UU. contra Irán), donde la mente y la cultura de los pueblos son el verdadero campo de batalla, lo describiría Serrano en sus términos como "guerra mágica", señalando además que el control de los puntos geo-esotéricos (el Himalaya, los Andes) y geo-espirituales (Ciudad del Vaticano, Jerusalén, La Meca) sería fundamental para el control psíquico de la humanidad.
Su análisis sobre el choque entre "el mundo de la tradición y el espíritu" y "el mundo del materialismo y la técnica" prefigura también debates contemporáneos sobre el transhumanismo, el control globalista y la resistencia ante los cambios direccionados.
Conclusión
Si quitamos el velo al hitlerismo esotérico -que para muchos es una barrera infranqueable- nos resta el perfil de un analista que comprendía cabalmente la geografía del poder. La capacidad de Miguel Serrano para conectar el plano místico y mitológico con la estrategia diplomática lo convierte en un "autor proscrito", pero incuestionablemente lúcido respecto los procesos políticos globales y la orquestación hace 35 años del orden unipolar que vemos declinar hoy en día.


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