viernes, 2 de mayo de 2025
La virtud del orden
jueves, 22 de agosto de 2024
Palabra de Miguel: Una obra sobre el periplo iniciático de Miguel Serrano en la Antártica
Sobre Miguel Serrano, escribí hace ya un buen tiempo una breve columna que tributa su legado y singular percepción del mundo, afín a las alegorías y a la épica de otros tiempos, consagradas en las creencias, códigos y misterios de milenarias culturas (hinduista, celta, germánica, nativo americana) puestos en jaque por el avance del mecanicismo y los dogmas de la ciencia moderna.
Miguel Serrano -si bien no el único- fue el más noble exponente del tradicionalismo desde Chile y el Sur Austral, una concepción y misión de vida que sobrepasa por mucho (a mi parecer) las lides del "nazismo esotérico" en el cual tienden a encasillarlo sus sempiternos adversarios y aquellos que no comprenden ni comprenderán jamás el cometido de sus escritos, señalados a erguir al nuevo hombre y mujer que emergerá entre los remanentes de una cada vez más estropeada civilización occidental que apura su colapso. De esto trata en gran medida "Palabra de Miguel", obra concluida en 2023 y recientemente publicada por la editorial patriótica ICP Ediciones.
En "Palabra de Miguel", el economista Miguel Serrano Rosselot (amigo personal e hijo del gran escritor y diplomático chileno fallecido en 2009) perfila magistralmente las memorias y experiencias de Miguel Serrano Fernández en su increíble periplo por los hielos eternos en 1948, acompañando la expedición de la fragata Covadonga perteneciente a la Armada de Chile, viaje que puede ser definido como una misión de reconocimiento dual, con incidencias en el mundo tangible y en el metafísico o sobrenatural también.
En el plano tangible, se trató de un viaje de reconocimiento de la Armada de Chile en búsqueda de un lugar propicio para instalar una nueva base de investigación para el país; he aquí el origen de la Base General Bernardo O'Higgins, embajada física de nuestro país en el continente blanco. En paralelo, el genial escritor viajó con otra misión en mente: reconocer los parajes míticos de los magos selk'nam y entablar contacto con sus dioses transmutados en montañas nevadas y en el silencio sepulcral del infinito, más patente aquí que en otros puntos geográficos del planeta; en definitiva Serrano viajó investido con la solemnidad de un embajador del plano cosmogónico/espiritual, un iniciado en un viaje iniciático, que al decir de Miguel Serrano Rosselot: "buscó la Ciudad de los Inmortales, la cual está abierta sólo para unos pocos, que la encuentran por otros medios; con los ojos del alma, con el espíritu que los selk'nam llaman Huaiyunhuén".
"Palabra de Miguel" es un libro fascinante, de rápida lectura. Es posible imaginar a lo largo de sus páginas las peripecias vividas por aquel puñado de valientes chilenos que se lanzaron en una misión patriótica a lo desconocido, con incierto final y riesgo de perder sus vidas, pero más llamativo que lo anterior incluso son las cavilaciones de Miguel Serrano sobre lo incognoscible, lo eterno y lo perdido. 120 páginas de pura magia donde Serrano Fernández y Serrano Rosselot funden su verbo para dar vida a un solo Miguel Serrano, terrenal y etéreo, súrdico, austral y chileno.
sábado, 23 de abril de 2016
Santiago: Urbe e Imbunche en la narrativa de Carlos Franz
Y es sobre muros, imbunches (deformidades) y pasados que revienen -por ser más reales y vigentes que la fugaz ilusión del presente- que trata justamente la obra de Carlos Franz; resuelta en novelas como Santiago Cero (1988) y sobre todo en el ensayo titulado La Muralla Enterrada (2001) que inicia justamente con un recuerdo del autor, que a mediados de los '70 presenció junto a medio Santiago el reflote de una muralla fundacional de la ciudad, desenterrada a raíz de las obras de construcción del Metro. Aquella "aparición" da pie a una serie de reflexiones de índole social, cultural, urbanística, histórica y demográfica, ilustradas por buena parte de la literatura chilena del siglo XX que relata a la ciudad, sus costumbres y sus gentes.
En La Muralla Enterrada, Franz describe "el espíritu de los barrios": "La Chimba" (Barrio Recoleta e Independencia), La "Ciudadela Amurallada" (Santiago Centro), "Barrio Estación", "Matadero" (Barrio Franklin), "El Zoco" (Calle San Diego), "La Ciudad de los Césares" (Alameda, Parque O'Higgins y el Cerro Santa Lucía) y "El Jardín" (Barrios Altos), escrutando su historia, su épica y revelando la construcción (hacia dentro y hacia fuera) que surge producto de aquella narrativa, donde los muros -hoy inexistentes- y las fronteras naturales (ejemplo las distintas riberas del río Mapocho) segregan menos que las imágenes y una construcción verbal que atomiza Santiago en sus muchos frentes y comunas, dándonos la impresión de que las divisiones o murallas son realmente indestructibles, puesto que no sólo brotan desde su demarcación oficial sepultada bajo la ciudad, emergen todo el tiempo desde lo más profundo de nuestro subconsciente, fracturado desde la colonia.La Muralla Enterrada es una obra que recuerda (y antecede de hecho) el estilo de la galardonda Estambúl. Ciudad y Recuerdos (2005) que le valiera el Nobel de Literatura al turco Orhan Pamuk en 2006, un cuadro de la ciudad pintado con la esencia de sus habitantes que al igual que en el libro de Pamuk manifiesta un ocaso: el de una capital, de un país y de una sociedad aún indefinida, no entre Oriente y Occidente -como ocurre en el caso turco, plasmado por Pamuk- sino entre la identidad persistente y la identidad de paso, entre el "ser de aquí" y el ser impostados, ¿que es la muralla enterrada bajo Santiago, sino una metáfora acerca de nuestra propia in-definición como sociedad e individuos mitad nativos, mitad apátridas?
viernes, 1 de abril de 2016
El Hombre que Viajaba al Sol, una novela existencialista de Aldo Torres Baeza
Silente compañía de Igor es su fiel perro OM y las pocas (o suficientes) posesiones materiales que tira en un carrito de supermercado al estilo del mítico José Pizarro (El "Divino Anticristo" del Barrio Lastarria). Mientras recorre las atribuladas calles de una ciudad cualquiera, Igor realiza anotaciones en un cuadernillo con el fin de escribir una novela y a la vez arroja semillas para que la verdadera vida vuelva a brotar de la tierra y gane espacios a esta prisión plástica de los sueños materiales, es en estas circunstancias cuando se ve enfrentado a la persecución de dos curiosos personajes: un psicólogo y un evangelista, cada cual cegado "experto" en su materia -como todo ser humano en el estadio infantil de la existencia- ellos creen tener "la respuesta" para iluminar al "descarriado" Igor, sin percatar que este en su soledad y aparente "locura" es un hombre pleno y libre, refugiado en un mundo interior magnífico, cargado de símbolos y abstracciones filosóficas.




